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Sostenibilidad;
Economía y medio ambiente.
Un
punto de inflexión necesario en la atención a la situación
del planeta
Fragmentos del ensayo Década
de la educación para un futuro sostenible (2005-2014)
" La idea de insostenibilidad del
actual desarrollo es reciente, y ha constituido una sorpresa para
la mayoría "
" La economía y el medio ambiente no pueden tratarse
por separado "
" El auténtico peligro reside en la acción de
quienes siguen actuando como si el medio pudiera soportarlo todo,
y que son, hoy por hoy, la inmensa mayoría de los ciudadanos
y de los responsables políticos"
El concepto de sostenibilidad
surge por vía negativa, como resultado de los análisis
de la situación del mundo, que puede describirse como una
«emergencia planetaria», como una circunstancia insostenible
que amenaza gravemente el futuro de la humanidad.
Un futuro amenazado es, sin
ir más lejos, el titulo del primer capítulo de Nuestro
futuro común, el informe de la Comisión Mundial del
Medio Ambiente y del Desarrollo (CMMAD, 1988), organización
a la que debemos uno de los primeros intentos de introducir el concepto
de sostenibilidad o de sustentabilidad: «El desarrollo sostenible
es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación
presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras
para satisfacer sus propias necesidades».
Se trata de un concepto del
todo nuevo, que supone haber comprendido que el mundo no es tan
ancho ni tan ilimitado como habíamos creído. Hay un
breve texto de Victoria Chitepo, Ministra de Recursos Naturales
y Turismo de Zimbabwe, en Nuestro futuro común (el informe
de la CMMAD), que expresa esto con la mayor claridad: «Se
creía que el cielo es tan inmenso y claro que nada podría
cambiar su color, que nuestros ríos son tan grandes y sus
aguas tan caudalosas que ninguna actividad humana podría
cambiar su calidad, y que había tal abundancia de árboles
y de bosques naturales que nunca terminaríamos con ellos.
Después de todo, vuelven a crecer. Hoy en día sabemos
más. El ritmo alarmante con el que se está despojando
la superficie de la Tierra indica que muy pronto ya no tendremos
árboles que talar para el desarrollo humano». Y ese
conocimiento es nuevo: la idea de insostenibilidad del actual desarrollo
es reciente, y ha constituido una sorpresa para la mayoría.
Esto es algo que no debe escamotearse con referencias a algún
texto sagrado mis o menos críptico, o a comportamientos de
pueblos muy aislados para quienes el mundo consistía en el
escaso espacio que habitaban.
Estamos hablando de una idea
reciente que avanza con mucha dificultad, porque los signos de degradación
han sido hasta tiempos cercanos poco visibles, y porque en ciertas
partes del mundo los seres humanos hemos visto mejorados de forma
muy considerable nuestro nivel y nuestra calidad de vida en muy
pocas acacias.
La naturaleza era prácticamente
ilimitada, y se podía centrar la atención en nuestras
necesidades sin que tuviéramos que preocuparnos por las consecuencias
ambientales. El problema ni siquiera se planteaba. Después
han venido las señales de alarma de los científicos,
los estudios internacionales..., pero todo eso no ha calado en la
población, como tampoco en los responsables políticos,
en los educadores, o en quienes planifican y dirigen el desarrollo
industrial o la producción agrícola.
Ahora bien, no se trata de
ver el desarrollo y el medio ambiente como contradictorios (el primero
«agrediendo» al segundo, y este «limitando»
al primero), sino de reconocer que están estrechamente vinculados,
que la economía y el medio ambiente no pueden tratarse por
separado.
La idea de un desarrollo sostenible
parte de la suposición de que puede haber desarrollo, mejora
cualitativa o despliegue de potencialidades sin crecimiento, es
decir, sin incremento cuantitativo de la escala física, sin
incorporación de mayor cantidad de energía ni de materiales.
En otras palabras: es el crecimiento lo que no puede continuar de
manera indefinida en un mundo finito, pero si es posible el desarrollo.
Posible y necesario, porque las actuales formas de vida no pueden
continuar; deben experimentar cambios cualitativos profundos para
todos. Esos cambios cualitativos suponen un desarrollo – no
un crecimiento – que será preciso diseñar y
orientar en condiciones adecuadas.
El auténtico peligro
reside en la acción de quienes siguen actuando como si el
medio pudiera soportarlo todo, y que son, hoy por hoy, la inmensa
mayoría de los ciudadanos y de los responsables políticos.
No se explican de otra forma las reticencias para aplicar, por ejemplo,
acuerdos tan modestos como el de Kyoto para evitar el incremento
del efecto invernadero. Ello hace necesario que nos impliquemos
con decisión en esta batalla para contribuir a la emergencia
de una nueva mentalidad, a una nueva forma de enfocar nuestra relación
con el resto de la naturaleza.
La sostenibilidad constituye
«la idea central unificadora más necesaria en este
momento de la historia de la humanidad». Una idea central
que se apoya en el estudio de los problemas, en el análisis
de sus causas y en la adopción de medidas correctoras.
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Ley
de Bosques
Este es el texto completo de la
nueva ley de Bosques.
Sostenibilidad; Economía y
medio ambiente.
Un punto de inflexión necesario
en la atención a la situación del planeta.
Consejos
prácticos para plantar árboles.
Simples pasos al momento de plantar.
La época de plantado, manipulación y germinación
por semillas; cosas que debes Sabe. Anímate!
Al
borde de una gran crisis de biodiversidad.
Un grupo internacional de científicos advirtió
que la Tierra está “al borde de una gran crisis
de biodiversidad” y solicitó la creación
de una agrupación que asesore para la toma de decisiones
en todo el mundo.
Biodegradable
De que hablamos? Te mostramos
doce productos que usamos diariamente. Cuanto tardan en
descomponerse?.

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